El valle del espejo y las nuevas montañas
E n el corazón del Valle del Espejo se erigía imponente la Montaña de Acero , donde el 80% de sus habitantes—el robusto Oso, el metódico Castor y cientos de Leñadores—trabajaban en relación de dependencia. El ruido de sus máquinas era el sonido constante de la seguridad: producían troncos, ensamblaban puentes y sus manos fuertes construían el futuro. Al pie de la Montaña fluía el Manantial de Cristal , que ocupaba solo el 20% de la actividad. Allí, los Artesanos del Servicio—la astuta Zorra (una afiladora de hachas experta) y la ligera Ardilla (una vendedora de sueños y descanso)—ofrecían sus habilidades. Sus servicios eran escasos y costosos, pero los Obreros de la Montaña, con sus sueldos estables, podían pagarlos y, al hacerlo, mantenían la calidad y el equilibrio del Valle. El Gran Silencio y la Migración Pero llegó la "Gran Niebla" (la crisis), y la Montaña de Acero se detuvo. El gran motor se oxidó y el 80% de los habitantes se quedaron sin su sombra segura. El Oso y ...